Protección contra la corrosión (1/2)
Oct 16th, 2007 by Diego
La chapa de acero en muchos sentidos es un material ideal para fabricar carrocerÃas. Sin embargo, tiene un gran inconveniente: la chapa se corroe expuesta al agua, incluso sólo a la humedad. Existen diversos métodos para evitar la corrosión, algunos más eficaces que otros; desde el tratamiento previo de la chapa hasta el acabado de la superficie. La protección anticorrosión ha mejorado enormemente en los últimos años, lo que supone mayor seguridad del tráfico y una vida útil más larga. La importancia de las medidas de protección del automóvil contra la corrosión varÃa según el fabricante.
¿Qué es el óxido?
El óxido es una forma de corrosión. La corrosión es el proceso por el cual un metal se descompone quÃmicamente, por ejemplo debido al contacto con un lÃquido y oxÃgeno. El principal componente de la chapa de acero es el hierro. El hierro en contacto con la humedad forma óxido de hierro e hidróxido de hierro, que es lo que normalmente denominamos óxido. El óxido descompone el hierro en lo que finalmente parece un polvo marrón.

Protección de la chapa
La chapa de acero expuesta al aire y la humedad empieza a corroerse rápidamente. Apenas producidos, el hierro y la chapa de acero tienen que ser protegidos del contacto con el aire y el agua. Esto se realiza comúnmente recubriendo el material de grasa. La carrocerÃa de un automóvil fabricada con chapa de acero ha de llevar un tipo de protección más duradero. Los bajos se cubren con un compuesto inoxidable grueso, al tiempo que se aplican varias capas de protección, incluida la pintura, sobre la superficie de las partes visibles. La protección es eficaz mientras este revestimiento permanezca intacto. Si se rompe el recubrimiento superficial, la corrosión también puede extenderse por debajo de la pintura y de los compuestos antioxidantes.
¿En qué consiste la galvanización?
El zinc es un metal muy resistente a la corrosión. El zinc se oxida (queda recubierto por una capa de óxido) cuando entra en contacto con el aire, y esta capa de óxido lo protege de la corrosión. El revestimiento de zinc sobre la chapa de acero y el hierro proporciona una protección anticorrosión eficaz. El zinc también tiene la capacidad de “regenerarse”. Por ejemplo, si se corta una chapa recubierta de zinc, las moléculas de zinc “migran” y recubren el borde del metal que ha quedado expuesto. El mismo fenómeno ocurre cuando la chapa de un automóvil sufre rasguños o recibe impactos de gravilla. Las moléculas de zinc circundantes recubrirán la superficie dañada.

